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La era del Sol rojo, parte 4
Siempre que uno piensa en mejorar sus hábitos de salud, automáticamente dirige el 100% de su energía hacia dos de ellos: la comida y el ejercicio. Esto pone de manifiesto una realidad asombrosa en los tiempos que corren, que no es otra que la gente no tiene ni la más remota idea de manejar su propia salud.
La era del Sol rojo, parte 3
Todo el mundo habla de la luz ahora. Bueno, no todo el mundo, pero cada vez llega más a la gente que la luz podría estar implicada en su (mala) salud. El papel primario de la luz en la biología trasciende la visión mecanicista y reduccionista contemporánea. Durante décadas, la ortodoxia científica ha operado bajo el obsoleto modelo de “llave-cerradura” para explicar las interacciones moleculares, un paradigma estático que ha sido ampliamente desacreditado por la física moderna. En las profundidades del diseño celular, la biología opera bajo una ley más sublime y exacta: la resonancia molecular. Las moléculas se reconocen, interactúan y reaccionan porque vibran al unísono, emitiendo y absorbiendo la misma luz. Esto ya de por sí supera el conocimiento de expertos en salud e influencers. Pero lo que sigue, ni siquiera llegan a sospecharlo.
La era del Sol rojo, parte 2
La Cadena de Transporte de Electrones (CTE), enclavada en la Membrana Mitocondrial Interna (IMM), es el altar donde la vida y la multicelularidad cobran sentido. Es el escenario de fenómenos físicos que fracturan la intuición clásica. La eficiencia de la fosforilación oxidativa, o respiración celular, no puede explicarse mediante simples modelos de colisión térmica browniana; depende de milagros físicos microscópicos.
La era del Sol rojo, parte 1
Hemos estudiado juntos la vía de la leptina – melanocortinas. El metabolismo no comienza ni siquiera en el cerebro, sino en el ojo. Si nos ponemos estrictos comienza en el Sol. Maravillosamente diseñada, la vida humana tiene su origen en la radiación solar. No solo supone el comienzo de su existencia, sino también el medio de intercambio de energía e información, gobernando absolutamente todo lo que sucede en tu cuerpo, tus emociones y tu mente. Dejando a un lado los dos últimos centros y enfocándonos en el centro instintivo o mundo celular, el siguiente paso debe dirigirse hacia la mitocondria.
Cómo sincronizar los genes reloj con la naturaleza
Nuestros ritmos circadianos están regulados por genes llamados genes reloj. No duran 24 horas exactas sino que pueden oscilar, al igual que los del resto de los seres vivos, entre 20-28 horas.
Y sin embargo, la tierra gira sobre sí misma cada 24 horas.
Para más complicación, la calidad y duración de la luz solar varía con las estaciones en la mayor parte de las latitudes terrestres.
Leptina: Reguladora del sistema energético
Se dice comúnmente que la leptina es la “hormona de la saciedad”. El Ser Humano tiende a poner pseudónimos y etiquetas con la pretensión de una mejor comprensión. En realidad, este hábito destruye el objetivo propuesto. La hormona de la felicidad, la hormona de la tristeza, la hormona del sueño, la hormona de la juventud, la hormona de la ansiedad, la hormona del hambre, la hormona del estrés, la hormona sexual… Cada una de ellas está asociada a una hormona con relevantes funciones fisiológicas, a menudo muy diferentes de lo que indica su etiqueta.
Poniendo en hora el sistema: Los ritmos circadianos
Los ritmos circadianos poseen la clave de la salud. Zeitgeber significa “dador de tiempo”. A falta de un término mejor, podría traducirse como “sincronizador”. De todos modos, la ciencia ha adoptado esta palabra alemana para definir aquellas señales externas que ponen en hora nuestros ritmos circadianos. Por ejemplo, podemos decir que los campos electromagnéticos terrestres y la luz del Sol actúan como Zeitgeber circadianos.
Luz roja y enfermedad cardiovascular
¿Qué tiene que ver la luz roja con los infartos? El nexo es enorme. Te contamos rápidamente: el déficit de luz roja e infrarroja es causa directa de infartos e ictus.