Cómo sincronizar los genes reloj con la naturaleza

Dosis de realidad de la Madre Naturaleza

Nuestros ritmos circadianos están regulados por genes llamados genes reloj. No duran 24 horas exactas sino que pueden oscilar, al igual que los del resto de los seres vivos, entre 20-28 horas.

Y sin embargo, la tierra gira sobre sí misma cada 24 horas.

Para más complicación, la calidad y duración de la luz solar varía con las estaciones en la mayor parte de las latitudes terrestres. Por ejemplo, en el lugar donde nosotros vivimos, en Asturias, el día alcanzó su longitud más corta y la noche su duración máxima en el reciente Solsticio de Invierno 2024 (21 de diciembre). Concretamente, el Sol salió a las 8:55h de la mañana y se puso a las 17:41h.

El 21 de diciembre, en nuestra localización exacta, el día duró un total de 8 horas y 46 minutos. La noche, fue de 15 horas y 14 minutos. Además, durante parte del otoño y del invierno, la luz ultravioleta no alcanza nuestra piel. Una situación a la que tendremos que adaptarnos a través de mecanismos naturales. Veremos cómo.

¿Por qué es esto importante?

Nuestros genes reloj establecen ritmos DIFERENTES de 24 horas. El día dura 24 horas y la relación día/noche cambia con las estaciones. Es por eso que contamos, también en nuestros genes, con una serie de mecanismos para sincronizar nuestros relojes a los de la Tierra

El evento que lo cambió todo

En 1879 se inventó la luz artificial. Sucesivamente, el hombre fue ocupando el espectro electromagnético con frecuencias artificiales: radio, sistemas de radar, red eléctrica mundial, telefonía móvil, internet… hasta la última lamentable invención, el 5G, seguramente muy útil desde el punto de vista tecnológico, devastadora para nuestras células (que nadie se equivoque aquí, la literatura es clara).

¿Qué implicaciones tiene esto? La luz del Sol forma parte del espectro electromagnético. Ocupa una banda que va desde la luz infrarroja hasta la ultravioleta, pasando por el espectro visible. Entre la radiación de microondas y los rayos X.

La luz del Sol, junto con ciertos campos electromagnéticos terrestres y una débil radiación cósmica que nos alcanza, deben ser las únicas interacciones permitidas para nuestras células. Junto con los cambios de temperatura, son los mayores sincronizadores o zeitgebers de los que disponemos para poner en hora nuestras células.

En cambio, los campos artificiales causan todo tipo de problemas:

  • Flujo aberrante de calcio.

  • Radical hidroxilo (para el que no tenemos antídoto).

  • Radicales de lípidos (peroxidación de las grasas poliinsaturadas).

  • Deshidratación celular y mitocondrial.

  • Destrucción de la melatonina, de la vitamina D y del colesterol HDL

  • Arritmia circadiana.

Los campos electromagnéticos artificiales imposibilitan que tus células puedan saber qué hora es.

Naturaleza vs Zoológico

Conectarse a la Naturaleza sincroniza tus ritmos con los del ambiente que te rodea. Para esto no necesitamos intermediarios. La salud crónica es gratis. GRATIS.

Las casas modernas producen toxicidad de campos electromagnéticos. Todos los vecinos de un edificio tienen WiFi y dispositivos que emiten y reciben radiación. El 5G está incrementando las necesidades nutricionales de todos los que viven en las ciudades. La luz artificial de las casas es el principal causante de las enfermedades modernas. La pirámide alimenticia en cuya base imperan los carbohidratos es antinatural y las ventanas de los hogares filtran “estratégicamente” la luz del Sol volviéndola contraproducente. Los que tenéis microondas en casa, electrodomésticos conectados al internet de las cosas y/o una televisión con una pantalla led enorme, tenéis problemas añadidos. A esto es lo que llamamos vivir en un zoológico. Y lo grave es que apenas estamos comenzando a constatar las consecuencias.

Guste o no, a la Naturaleza no le importan las opiniones de la gente.

Muchos tratan de decir que los campos electromagnéticos no ionizantes, básicamente los producidos por la tecnología, no afectan a la salud. ERROR GRAVE, pues supone justo la parte que más daño está haciendo a la especie humana y a nuestras mascotas. Especialmente la luz azul que enciendes al llegar a casa y la que emiten tu televisor y tus dispositivos móviles. Los campos electromagnéticos no ionizantes disocian el retinal de las opsinas (receptores de luz que tenemos en piel y ojos) y producen enfermedad. Además, destruyen el DHA, molécula absolutamente esencial para la vida. Insistimos, a la realidad no le importan las opiniones de la gente.

En el zoológico, los ritmos circadianos están destruidos. Por eso la gente enferma. La arritmia circadiana es la principal causa de muerte por enfermedad. ¿Quién la produce? Las frecuencias electromagnéticas artificiales, especialmente la luz azul cuando el Sol se va.

Pero hay esperanza, no todo está perdido

Es normal que puedas estresarte leyendo lo anterior. Es más, deberías. Lo repetimos una vez más: los campos electromagnéticos artificiales causan un estrés salvaje en las células que requieren de un mayor aporte de nutrientes esenciales y no esenciales. Así es como los nutrientes conocidos como condicionalmente esenciales se vuelven esenciales. Especialmente el DHA se ve afectado. Por tanto, una alimentación pobre en nutrientes y en comida marina, no hace más que agravar el problema.

Hay una epidemia de carencia de vitamina D. Los estudios están saliendo a la luz y los analizaremos en la parte más compleja del blog: la vitamina D baja es un síntoma común en enfermedades graves como el cáncer. Mención especial al melanoma, que siempre presenta bajos niveles de vitamina D y melatonina.

¿Cómo elevamos la vitamina D?

  1. Exponiéndonos directamente al Sol para recibir de esta forma la particular zona del espectro electromagnético de la radiación solar considerada equivocadamente como causante del melanoma (en base a viejos estudios en los que se utilizaban exclusivamente lámparas UV artificiales sin tener en cuenta el protector efecto de los rayos infrarrojos): la luz ultravioleta

  2. Comiendo grasa animal.

Es por todo esto que nosotros proponemos el concepto de reancestralización. Aún admitiendo la probabilidad de no ser los primeros en utilizar este término, no dejamos de hacerlo por ser sin duda el que con más fuerza nos resuena.

El antídoto es re-conectarse a la Naturaleza y utilizar la tecnología para luchar contra la tecnología.

Unos pocos nos echan en cara que tomemos suplementos recordándonos que nuestros ancestros no lo hacían (ciertamente, cada vez lo hagamos menos gracias a la vida que hemos creado para nosotros). Pero debemos tener siempre presente que ellos vivían sincronizados con la Naturaleza y que no tenían la necesidad de tomar las medidas que nosotros sí.

Protocolo para alejar cualquier enfermedad

Vamos a reproducir a continuación una lista de acciones que nosotros consideramos fundamental aplicar para evitar las enfermedades de la sociedad moderna:

  •  Ver el amanecer y el atardecer.

  •  Practicar el grounding un mínimo de 30 minutos al día. Esto es, pisar descalzo la Tierra. Haremos muchos artículos sobre la ciencia detrás de esto.

  •  Beber agua sin fluoruros.

  •  Priorizar mariscos y pescados por su contenido en DHA y minerales específicos (dentro de una alimentación cetogénica, se entiende).

  •  Salir al aire libre, un mínimo 5 minutos cada hora.

  •  No exponerse a la luz artificial (salvo que sea roja).

  •  Si usas el teléfono móvil, hacerlo siempre al aire libre, nunca dentro de casa (de nuevo, aquí uno cuenta con la protección del espectro completo de la luz solar, especialmente de la luz infrarroja).

Sobre la diabetes

Es cierto que recibimos, con cierta sorpresa, que para el sentir de muchos todos estos pasos resultan imposibles en la vida moderna, lo cual es de por sí una prueba clara de lo antinatural que se ha vuelto nuestro hábitat.

Hasta ahora se creía que la vida no era más que una carrera hacia adelante, una evolución en todos los sentidos: médica, tecnológica, e incluso espiritual. Lo cierto es que hemos perdido todo contacto con nuestra esencia porque más que carrera era huida. De nosotros mismos. La medicina ha avanzado considerablemente en el ámbito de las lesiones traumáticas: ante un accidente laboral o de automóvil, una lesión deportiva… (casi) cualquier hospital resultará de indudable valor.

Sin embargo, la medicina moderna es completamente inútil a la hora de tratar las enfermedades modernas, lo cual, más que una paradoja, es el producto del calculado interés de la big pharma. Nos producen verdaderas náuseas la manera en la que se trata a los diabéticos tipo 2 (enfermedad prácticamente desconocida hace poco más de 100 años). La primera descripción de esta enfermedad data de 1936 y las primeras medicinas llegaron en 1955. Millones de personas han fallecido desde entonces por la enfermedad. Solo en la India había 70 millones de diabéticos en 2017. Las cifras son espeluznantes:

  • Actualmente se estima que 463 millones de personas en todo el mundo tienen diabetes.

  • En 2019, aproximadamente 1.5 millones de personas murieron por diabetes.

  • China presenta actualmente cifras de 141 millones de diabéticos.

Las preguntas serían, ¿cuántos miembros han sido amputados debido a una enfermedad que hemos visto revertir en los últimos años con relativa facilidad? ¿Cuántas personas han perdido la vista por ser diabéticas?

La diabetes tipo 2 proporciona la pista principal

Es la enfermedad que podemos considerar piedra angular de nuestro argumento. Ilustra varias cosas:

  • La medicina moderna no tiene ni la más remota idea del origen de la enfermedad, por tanto, no saben cómo tratarla.

  • La big pharma dificulta el problema a través de la propaganda. Cuando nosotros empezamos a seguir una dieta cetogénica allá por 2017 todo el mundo pensaba que la diabetes tipo 2 era incurable. Hoy en día se ha demostrado que estaban equivocados. A los diabéticos se les abandona con tratamientos “paliativos” (que, lejos de ayudar, agravan el problema) a base de fármacos y carbohidratos.

  • En el zoológico moderno, personas que deberían estar sanas son reconvertidas en diabéticos con suma facilidad.

Pero nadie sabe por qué. Tan solo dos teorías rascan en la superficie:

  1. La teoría de los carbohidratos/insulina.

  2. La teoría de las grasas poliinsaturadas.

El elefante en la habitación

Una posible explicación más acertada podría aunar las dos teorías y sin embargo, parece que nadie quiere ver el elefante en la habitación: Las frecuencias electromagnéticas artificiales. Muy especialmente, la LUZ AZUL.

Pero no solo la luz azul induce la diabetes sino también el resto de las enfermedades modernas: cáncer, enfermedades cardiovasculares, etc. ¿Por qué? Por su habilidad para alterar nuestro estado natural. Por su habilidad para confundir a nuestras células haciéndolas creer que es de día cuando es de noche. Porque la melatonina, a la cual aniquila, es la encargada de regular los dos programas más importantes de la célula:

  1. Autofagia.

  2. Apoptosis.

En definitiva, la luz azul y los campos electromagnéticos artificiales destruyen nuestros ritmos circadianos.

Recuperando nuestros relojes

Una persona con los ritmos biológicos alterados se muestra incapaz de oxidar grasa («quemarla»), viéndose forzada a utilizar la glucólisis («quemar» azúcar). Supondrá una revelación para muchos cuando desempolvemos la literatura que lo demuestra. Es por ello que la diabetes es la enfermedad que tuvo su Big Bang en el mundo moderno. Por supuesto, alimentarse con carbohidratos es una aberración en estas condiciones y el primer tratamiento debería ser una dieta que no los incluya. Introducir omega 6 en el sistema, por mucho que te traten de convencer bajo el sesgado enunciado de que es esencial (tan solo el ácido araquidónico de origen animal lo es, con matices), empeora la situación. Por todo esto y a pesar de que los defensores de las dos teorías anteriores tienen su parte de razón, la causa primera de la enfermedad es la arritmia circadiana.

Y aún así, mucha gente se siente incapacitado para forzarse a realizar un protocolo que restaura la salud y optimiza su sistema. A pesar de toda la literatura científica que tratamos de poner aquí una encima de otra. A pesar de comprobar en primera linea las consecuencias de no hacer nada.

Sinceramente creemos que esta manera de no actuar es peligrosa en los tiempos que corren. Si bien todas esas acciones no pudimos acometerlas de la noche a la mañana, le acabamos encontrando el sentido y la justificación a cada una de ellas y las fuimos incorporando progresivamente en nuestro estilo de vida; poco a poco.

En nuestra comunidad encontrarás toneladas de información acerca de los hábitos ancestrales que alejan la enfermedad, con cientos de horas de webinarios y artículos de larga duración en los que explicamos todo lo que debes saber acerca de los ritmos circadianos, la exposición al Sol y al frío y cómo protegerse de los campos electromagnéticos artificiales.

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