Luz roja y enfermedad cardiovascular
¿Qué tiene que ver la luz roja con los infartos? El nexo es enorme. Te contamos rápidamente: el déficit de luz roja e infrarroja es causa directa de infartos e ictus.
Hemos contado demasiadas veces que la arteriosclerosis pasó de ser desconocida en 1900 a ser la primera causa de muerte en el mundo en 1930. Récord de pesadilla. ¿Por qué? ¿Qué pinta la luz roja aquí? Lo cierto es que cuando uno revisa mínimamente la literatura encuentra la respuesta rápidamente.
Para ello, por supuesto, hay que tener un mínimo de inteligencia y saber que la industria farmacéutica solo gana dinero cuando estás enfermo y, por tanto, tuvo que buscar un falso culpable para que su coartada fuera perfecta. En este caso, el colesterol. Molécula sagrada fruto del diseño del Divino Creador, semiconductor perfecto para sostener el voltaje que hace posible la vida. Creado el falso culpable, distraemos la vista del verdadero: la luz azul artificial.
El mundo moderno tiene un déficit de luz roja y luz infrarroja. Además, este déficit está acompañado de una sobredósis de un tóxico letal que actúa igual que el cianuro para destruir la creación de agua en la cadena transportadora de electrones mitocondrial a partir de los electrones de la comida y el oxígeno que respiramos. Hablamos de la luz azul artificial. Este es el combo de la muerte. Así se producen las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.
El rol de la oscuridad
Para ser justos, la oscuridad también tiene un papel. Un niño comprende fácilmente que hay algo que se repite cada día: el día y la noche. La luz y la oscuridad. La Biblia dice que Dios separó la luz de las tinieblas y que a la luz la llamó día y a las tinieblas noches. Y vio que todo era bueno. Durante los 3.600 millones de años que la vida estuvo sobre el planeta así fue. Luego llegó el hombre que, en lugar de adaptarse al planeta, decidió adaptar el planeta a sí mismo. Y como la oscuridad no le gustaba, la cambió por luz artificial… y ahí empezó el problema.
Como llevamos diciendo años los STRO, la luz roja sustituye a la oscuridad por la noche. Más o menos. La luz roja ténue respeta los ritmos circadianos y nos aleja de la enfermedad cardiovascular. Pero muchos ni con eso se conforman. Sin luz azul no ven para cocinar, dicen. Cabe decir que por luz azul nos referimos a la luz que emiten fluorescentes y LEDs (toda la luz artificial que existe hoy en hogares y oficinas). Esta luz tiene un pico aberrante en el azul y un déficit insalubre de luz roja y luz infrarroja.
Mecanismos de la arteriosclerosis
Las arterias se dañan constantemente en la vida moderna. La arteriosclerosis consiste en un déficit en la reparación. Hoy en día sabemos lo que produce dicho déficit:
1. La destrucción de los ritmos circadianos. La literatura científica (que solo compartimos a los miembros de la comunidad) muestra cómo los ritmos circadianos destruídos producen la disfunción del endotelio que recubre las arterias. ¿Qué destruye los ritmos circadianos? Exacto, la luz azul artificial cuando se va el Sol o vivir en interiores. Dice nuestro brindis favorito, ¡por días más brillantes y noches más oscuras! Resulta que la vida en interiores nos priva del brillo de la vida en exteriores y esto también produce alteraciones en el reloj biológico. Además, no solo los ritmos circadianos destruidos nos dañan las arterias, sino que nos impiden repararlas. Doble desastre.
2. La luz roja e infrarroja solar aumentan el poder REDOX del organismo aumentando la producción de agua y ATP en las mitocondrias con los electrones de la comida. El poder REDOX de las arterias es absolutamente vital para evitar el daño a las mismas y poder repararlas. Precisamente, la luz roja e infrarroja “brillan” por su ausencia en interiores. En interiores no encontramos la luz que sostiene la transformación de energía en nuestro cuerpo.
3. La luz infrarroja solar produce melatonina subcelular o diurna. Sí, el 95% de la melatonina del cuerpo se hace por el día. La oscuridad de la noche o, en su defecto, la luz roja en la noche, promueven la síntesis de melatonina pineal o nocturna (el 5% de la melatonina del cuerpo). No es que la luz roja lo promueva, es que no es azul y hace pensar a tu cuerpo que hay oscuridad. La melatonina se encarga de la autofagia y de la apoptosis y de mantener el potencial de membrana mitocondrial para que tengas las mitocondrias de las arterias saludables. La melatonina regula estos dos programas celulares que se encargan del mantenimiento y reparación. Tus arterias dependen de ella.
4. La melatonina estabiliza placas arteriales vulnerables a la rotura regulando a los macrófagos a través de un mecanismo dependiente de un gen reloj (RORalfa), con lo cual protege las arterias y los vasos sanguíneos regulando la inflamación y estabilizando la placa.
Por supuesto, en un mundo donde uno de los mayores problemas es la destrucción del sueño en la población pantallas y luces azules, los niveles de melatonina se destruyen. Créenos que suplementarla no funciona. Pregúntenle a cualquiera cómo le va a largo plazo con el sueño tomando melatonina cada día. Como decimos, no es que haya que dormir mejor, sino que hay que cultivar las moléculas que nos ayudan a tener un sueño reparador. Este viene como consecuencia de una biología operativa.
Conclusión
La luz azul artificial es el causante directo del asesino número 1 de la civilización. Y lo hace través de la destrucción de los ritmos circadianos, de la melatonina y también de manera directa, ya que nuestros vasos sanguíneos tienen melanopsinas o receptores de luz azul solar. Estos receptores se destruyen con los fotones artificiales azules.
La luz roja e infrarroja son el antídoto. Te ayudan a que tus células de las arterias tengan el poder REDOX necesario para no enfermar y llevar a cabo su trabajo, generan melatonina subcelular para proteger el endotelio y sustituyen a la oscuridad (la luz roja) cuando el Sol se va, para poder seguir viendo sin destruir la salud.
Es por eso que en Aureo Lightstyle creamos tanto bombillas rojas tenues para la noche, para respetar los ritmos circadianos, como lámparas de luz roja e infrarroja para recuperar frecuencias fundamentales del Sol en interiores; esas que nos ayudan a transformar la energía de la comida, que nuestras células no pueden aprovechar, en energía usable (agua + ATP).