Cómo mantener la salud en invierno

La ausencia de luz UVB

¿Qué debemos hacer en invierno cuando la luz solar decrece mucho y los días son cortos y fríos y las noches demasiado largas? Sumado a que además, la luz ultravioleta B desaparece en latitudes altas, tanto al norte como al sur. Por ejemplo, en Asturias, en la latitud 43, ya no tenemos ultravioleta B a partir del 5 de noviembre. y no vuelve a aparecer hasta aproximadamente principios de febrero. Siempre decimos que la vitamina D es absolutamente vital, al igual que la luz que informa a nuestro cuerpo que debe producirla: la luz ultravioleta B. Sin embargo, no hay. Mucha gente se preocupa por esto, pero existe un sustituto.

La naturaleza lo tiene todo pensado. ¿Qué pasa en otoño y en invierno, cuando los días son más cortos y fríos y las noches más largas y aún más frías? Pues precisamente eso: hay mucha más oscuridad y más frío. Esto debería ponerte en la pista de lo que tienes que hacer en invierno: exponerte al frío y a la oscuridad.

La exposición al frío y a la oscuridad

Si te expones al frío y a la oscuridad, tus células tienen la manera de mantenerse saludables en ausencia de luz ultravioleta y vitamina D, ya que, a través de diferentes mecanismos, se encargan de suplantar la función de la luz que tenemos durante el verano. En la comunidad STRO puedes ver los webinarios y artículos (más de 2,000 páginas) en los que explicamos estos mecanismos.


Como truco, la luz roja o el fuego pueden utilizarse en lugar de la oscuridad, pues nuestro cuerpo permitirá igualmente el programa nocturno. Sin embargo, esto no ocurre con luz azul artificial. Esta luz es precisamente la que no debemos usar: LEDs y fluorescentes conducen a la destrucción del sistema humano y a la aparición de las enfermedades neolíticas, que se abren paso en proporción exponencial, aprovechando los inviernos antinaturalmente confortables de la vida moderna. 

Los haplotipos mitocondriales

El ser humano apareció en latitudes tropicales, al igual que lo hacen ciertos animales que solo encontramos en los trópicos. Gracias a nuestro cerebro y a nuestras capacidades, conseguimos migrar a otros lugares más al norte y más al sur, donde el Sol y la comida que nos mantuvieron, escasean. Nos hicimos la vida difícil, por lo que sea. Esto está demostrado irrefutablemente por las variedades de ADN mitocondrial, conocidas como haplotipos. Los haplotipos son utilizados para estudiar las migraciones del ser humano a través del planeta Tierra. El original, el L0, pertenece al primer humano sobre la Tierra (de raza negra y en el ecuador o trópico). A partir de ahí existen decenas de haplotipos hasta el hombre blanco rubio y de ojos azules del norte de Europa. Sus mitocondrias están adaptadas al frío y a la oscuridad o falta de luz. Hablamos de los haplotipos H, U5 o V.

Tú no tienes la culpa de que tus antepasados hayan migrado al norte de Europa, pero a la realidad no le importan tus opiniones. Si vives en un lugar del mundo donde no hay luz UVB de noviembre a febrero o incluso más, donde los inviernos son duros y la oscuridad predomina y el frío también, debes exponerte a ello. Por supuesto que puedes tener calefacción en casa, pero debes deliberadamente exponerte al frío a diario en los momentos que decidas.

Lo que nunca debes hacer es encender la luz azul artificial. Esto destruiría tus niveles de melatonina – a diferencia del fuego o de la luz roja que, más o menos, los preservarían. La melatonina es la hormona que debe encargarse de tu salud durante esta época. ¿Sabías que la melatonina puede unirse al receptor de vitamina D y hacer parte de su función? Piensa sobre ello. ¿Sabías que tu cuerpo puede crear más luz UV cuando no es recibida desde el exterior, sometido al frío y a la oscuridad? Piensa sobre ello. Todo ello tiene que ver con tus mitocondrias; no con tus creencias.

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