Sobre las cremas solares
La retirada de muchas marcas del mercado
Los dermatólogos te obligan a usar protector solar. Durante años, uno se untó esa sustancia química sintética que es un negocio y le amenazaron con el Sol. Los años pasaron, y algunas cremas de las marcas más conocidas fueron retiradas del mercado porque, según la FDA, demasiados carcinógenos terminaban en el hígado. ¿Qué significa esto? Significa que por miedo y por recomendación médica, muchas personas untaron a sus hijos y familiares con cremas que durante décadas que luego terminaron por retirar. ¿Alguien se disculpó por esto? Lejos de ello, el mainstream sigue amenazando para que uses productos que luego quizás prohíban en un futuro. Se llama medicina centralizada. Depende del intermediario (la industria farmacéutica). Sin embargo, la Naturaleza es descentralizada.
La realidad es que no es aconsejable utilizar en nuestra piel algo que no podamos comer. A día de hoy, mucha gente recomienda cremas solares de óxido de zinc o de dióxido de titanio. Esto tampoco es una buena opción en absoluto. La literatura científica relaciona el dióxido de titanio con estrés en el retículo endoplasmático, proteínas mal ensambladas y neurotoxicidad, mientras que el óxido de zinc, al igual que el resto de cremas solares, es un disruptor endocrino.
Las cremas solares son un disruptor endocrino
Por mucho que algunos medios intenten negarlo, las cremas solares son un disruptor endocrino, pues todo lo que bloquee la producción de POMC lo es. El Sol produce sustancias que nuestro sistema biológico usa para sostener nuestra vida: vitamina D, POMC, melanina, alfa-MSH, lipotropina, betaendorfinas, melatonina, serotonina, dopamina, hormonas tiroideas y miles de sustancias más que las cremas bloquean.
Además, tal y como dice el Dr. Jack Kruse, si la luz solar reduce la incidencia de enfermedades, todo lo que la bloquea las aumenta.
La incidencia del melanoma y del cáncer de piel
Leamos esta cita del Journal of Clinical Oncology:
“En el período inicial (1950-1954), el diagnóstico de melanoma invasivo era RARO. Entre 1950 y 2007, las tasas generales de incidencia se multiplicaron por 17 en los hombres y por 9 en las mujeres”.
Ahora leamos otra, sobre la historia de las cremas solares:
“En 1938, el químico suizo Franz Greiter se quema con el sol mientras escala el monte Piz Buin, un evento que lo inspirará a crear el primer protector solar moderno una década después (1946)” – PMCID: PMC8682817.
En 1811, según David Jones et al, publicado en el NEJM, solo el 0.5% de las muertes en Boston era por cáncer. En 1900, el 5.8% de las muertes en USA eran por cáncer en general. ¿Cuántos de estos cánceres eran de piel? Un porcentaje mucho menor, por supuesto, ya que ni siquiera se nombraba entre los cánceres más frecuentes.
Durante los años 20, la población general no había oído jamás que el Sol producía melanoma (la mayoría ni siquiera conocían esta palabra, pues era una enfermedad RARA, como dice textualmente la literatura). Por aquel entonces, nadie había oído nunca el concepto de crema solar, pues aún se comercializaba. Encontrar gente obesa en esas fotografías era extremadamente raro. En los años 20, no todas las ciudades estaban electrificadas aún. Otra cosa rara de ver eran los aceites vegetales. Y las gafas de Sol eran una anécdota. A día de hoy, en cambio, cada vez se utilizan más cremas solares, y la incidencia del cáncer se ha disparado.
Las cremas solares no disminuyen la incidencia de melanoma.
El uso de cremas solares no es en absoluto recomendable, pues pese a lo que afirman los medios, es un disruptor endocrino. Todo aquello que impida que nos dé el Sol en la piel es un disruptor endocrino, ya que bloquea la prohormona POMC, clave para el metabolismo energético, la fertilidad, la melanina y otras moléculas antioxidantes. El uso de cremas impide aumentar los niveles de vitamina D, los cuales deberían, idealmente, superar los 60 ng/dl, y es de por sí complicado en el mundo moderno debido a la exposición a campos electromagnéticos no nativos. Tampoco conviene echar en la piel nada que no podamos comer, puesto que las sustancias químicas pasan a la sangre y al hígado.
Además de todo esto, las cremas solares no disminuyen en absoluto la incidencia de melanoma y cáncer de piel, tal y como muestra el metaanálisis y revisión sistemática de toda la literatura al respecto.
En nuestra comunidad encontrarás horas y horas de artículos y webinarios sobre la exposición al Sol y el callo solar, así como las causas reales de las enfermedades modernas.